25 de desembre, 2007

Bones festes

Ara que és 25 de desembre, i què estem al mig dels dinars i sopars diversos d'aquests dies, només volia escriure unes poques paraules per desitjar que passeu unes bones festes i una bona entrada d'any. Espero que el 2008 ens porti tot allò que volem, i que sigui un any força profitós. Per la meva part crec que serà un any de molta feina, i on haurem d'estar preparats pels reptes que tenim davant. A tots i totes que llegiu aquest bloc, rebeu una forta abraçada i una cordial salutació. Salut i socialisme.
Paco.

21 de desembre, 2007

Retales diversos, seguramente dispersos, y efectivamente sin pretensiones

Las pequeñas cosas
Últimamente me fijo más en las pequeñas cosas. Les doy vueltas, reflexiono e intento sacar conclusiones personales. Me las quedo para mí. Intento fijarme más en los pequeños detalles, en los gestos, los silencios, las miradas. Una mirada, un medio giro del cuello, una espalda que se vuelve, o unos dedos inquietos rodeando un bolígrafo, dicen muchas más cosas de las que la propia palabra o la acción pueda decir. Intento descifrar qué está pensando, cómo se siente, qué está queriendo decir, o qué quiere hacer seguidamente. También estoy más atento a las expresiones corporales de mi propia persona. Es algo cierto que alrededor de un 80 % de lo que expresamos lo hacemos a través del lenguaje llamado no verbal y paraverbal, es decir, con nuestros gestos, expresión y posición. El resto es lo que decimos. En una época en que se dedica muchos tiempo a pensar lo que decimos, es tan importante el cómo lo decimos, el cómo escuchamos, o cómo compartimos el espacio con los demás. Las pequeñas cosas son grandes pozos de información. Sólo hay que estar atento a cuando ocurren, y acertar con las conclusiones.

El silencio
Hoy he estado comiendo con unos amigos. Ha estado bien. Un buen sitio, tradicional, en el barrio gótico, y una buena conversación. Hoy he estado callado casi toda la comida. En un momento de la misma, incluso, mis acompañantes comensales me lo han hecho notar. Supongo porque están habituados a que intervenga bastante más de lo que lo he hecho. Desde siempre, en aquellos sitios en los que he estado, y donde he podido intervenir, lo he hecho, siempre que tuviera algo que decir. Quizás por ello hoy se extrañaban. La verdad es que hoy he preferido estar atento, escuchar, fijarme, y, por qué no, aprender. Reconozco que el tema de la conversación no era mi fuerte y que quizás no tendría mucho que aportar, por lo que he preferido mantenerme al tanto pero sin intervenir apenas. En estos casos siempre es preferible dejar hablar a los que saben, y tomar nota para la siguiente vez. Y preguntar. Como decía Sócrates: sólo sé que no sé nada, pero procuro saber un poco más

Las horóscopos
El otro día, navegando por la red, descubrí una página donde hacían una amplia disertación sobre las características de las personas nacidas bajo el signo de Cáncer, y he de decir que casi, casi, encuentro alguna explicación lógica. Mi amigo Marcos dirá que no hay base científica en eso y que si a todas las personas que nacen entre los 30 días de un signo le tienen que pasar las mismas cosas que se definen en los horóscopos (y los hay de todo tipo, algunos muy peregrinos y sonrojantes en sus planteamientos, que no se ocupan siquiera de disfrazar de algo serio lo que ya de por sí no lo es) , sería poco menos que un caos, o como poco algo ilógico. Aunque bromee con él sobre esto, y otras cosas, evidentemente creo que tiene razón. Pero eso no quita para que a veces alguien pueda creer que, efectivamente la Luna en la casa de Acuario está afectando a tu estado de ánimo, o que la visita de Saturno a la constelación de Orión justifique tu resfriado. Creo que las personas han de poder creer en aquello que les haga sentir bien, si ello no hace mal a nadie. Con la conciencia de que ello no se ha de utilizar para autoengañarse, engañar, manipular o sustituir aquello que sí que se basa en la ciencia empírica. En ningún lado está escrito que el ser humano sea infalible, ni que no tenga miedos, dudas, incertezas o deseos. Desde siempre, la humanidad, colectivamente o de manera individual ha creído en algo. Cada uno a su manera, cada uno en aquello que le hace sentirse bien o en aquello que le da una razón para justificar las cosas. Todo puede ser comprendido, siempre dentro de los márgenes de la no ofensa o violencia sobre otros. La vida es algo demasiado complicado para que todos tengamos que entenderla. A veces basta con asumirla, llevarla, e intentar disfrutarla, sin dañar a nadie, ni siquiera a uno mismo. Pero no es menos cierto que, sobre todas las demás conjeturas, sólo la ciencia tiene las respuestas ciertas. Sólo que, posiblemente, hoy por hoy, aun son más las preguntas que las respuestas. Pero eso es motivo de un texto algo más elaborado.

El estado de ánimo
Una canción, una palabra, un gesto, una imagen, sirven para despertar la conciencia sobre el estado de ánimo. El ser humano tiene como una de sus cualidades más preciadas, no sólo la capacidad para sentir, sino la capacidad para apreciar que se está sintiendo: la conciencia de sentir, de estar, de cambiar, de evolucionar. Nos sentimos alegres, contentos, tristes, apenados, melancólicos, ufanos, enfadados, decepcionados, ilusionados, y sabemos la causa de nuestro ánimo. El cuerpo y la mente reaccionan ante las variaciones en el estado de ánimo. Y buscamos aquellos inputs que nos generan sensaciones positivas.

La escritura
La escritura también es un estado de ánimo, y también ofrece respuestas.

Los días de navidad
En estos días parece que es casi una obligación hacer evaluación del año, y hacer propósito de enmienda para el siguiente. En el post de septiembre ya os dije que yo eso acostumbro a hacerlo en ese mes. No obstante, eso no quita para que estas fechas den para hacer un poco de reflexión. Son días donde se mezcla todo: tradición, religión, modernidad, consumismo, etc; cada uno le busca la causa que más le atraiga. Pero es cierto que a todos nos une una cierta propensión a tener más presentes a nuestros seres más queridos. A los que están y a los que no. Y en esto me quiero parar yo: en el recuerdo para aquellos con los que estos días siempre fue una tradición, y con los que siempre nos ha gustado pasarla. Así como es de recibo tener un pensamiento para la gente a la que hemos apreciado y apreciamos, durante todo el año, es en estos días donde inevitablemente pueden tener más presencia en nuestros pensamientos. Con todo mi cariño y mi recuerdo, dedicado.

Saludos.

18 de desembre, 2007

Deseos para el 2008

“A la llegada del 2008 pienso pedirle salud para todos, en primer lugar a mi familia, que es lo más importante que tengo. También le pido que a las personas no les falte la vivienda y los alimentos, ya que pienso que el mundo no está bien dispuesto: que uno tenga de todo y otros nada. Yo le pido al año que entra que haya paz para todos y que no haya guerra, y que seamos buenos unos con los otros, y que no haya muertes, ni terrorismo ni los locos que matan sin compasión a las mujeres, delante de los hijos, que son inocentes.”

Si seguís el blog y los posts que voy colgando, sabéis que no suelo hablar mucho de temas personales, que casi no cito a familiares míos. Es más bien un blog de contenido reflexivo, sobre las cosas y pensamientos que voy cavilando y teniendo, y que, hablo sobre mis gustos, aficiones, preocupaciones, y sobre aquello que tiene relación con la actividad política a la que me dedico. Es un espacio de reflexión.

Hoy hago una excepción. Merecida. Os he trascrito una versión aproximada de un papel que me han pasado esta tarde, escrito de puño y letra. Me ha emocionado su lectura, por lo que significa. Hoy he dedicado parte de la tarde a la familia: he comido con mi madre, en su casa, y luego hemos ido los dos a casa de mi abuela. Allí he coincidido con una tía mía y su hija: mi prima. Hemos comido unas galletas (las abuelas siempre tienen un bote con galletas en la despensa) y hemos charlado un poco. Reconozco que cuando voy a ver a mi abuela, a Cornellà, y le pregunto cómo le ha ido el día, que ha hecho, cómo está, siento una emoción especial. Tiene 77 años, y una vitalidad que ya quisieran para sí muchos jóvenes. Hace piscina, gimnasia, pasea, viaja, va al casal a hacer clases de memoria, y casi no para quieta. La quiero mucho. Desde que tengo memoria la recuerdo a ella y a mi abuelo cómo me tenían en su casa, cada martes después del colegio, a comer. De hecho, sus croquetas aun son motivo de disputa entre los nietos para ver quién se las come antes.

Mi abuelo nos dejó físicamente hace pocos años. Creo que él sabe que no nos dejará nunca en nuestro pensamiento y nuestros corazones. Era un hombre recto, trabajador, honrado, buena persona, y un gran aficionado a los crucigramas. Creo que nunca llegaré a rellenar el de El País tan rápido como lo hacía él. En esas tardes aprendí muchas cosas de la vida, y ayudaron a hacerme como persona. Sin mis abuelos no creo que fuese como soy. Cualquier homenaje es exiguo para lo que me han dado, sobretodo en cariño.

Os decía que hoy la he visitado, y estaba mi abuela tan lozana como siempre. Hemos llegado y estaba deshaciendo la bolsa de deporte: sacando el bañador y sonriendo. Me ha explicado que hoy se ha hecho 12 piscinas. Me ha ofrecido un café que hoy, casualmente, he rechazado, y me ha dado una hoja que le habían mandado hacer (“mis deberes” me ha dicho, contenta), en el casal, su profesora. Se trataba de una redacción sobre sus deseos para el año que entra. Es la que tenéis al principio. La he leído y creo que no hay mayor sinceridad en un texto para pedir deseos a un año que entra. Por eso le he pedido permiso para reproducirla. A lo que ella me ha respondido que cualquier día le dará por meterse también en esto de los blogs. Me ha dejado el borrador del texto, porque el que estaba a limpio se lo quedaba para la clase.

Y aquí estoy, explicando todo esto, orgulloso de tener como abuela a una persona como ella, y deseando que sus deseos no sólo se cumplan para el 2008, sino para muchos años más. Feliz año yaya.

Saludos.

17 de desembre, 2007

Ser optimista

Ciertamente, en ocasiones percibes que estás a las puertas de algo especial. No sabes cómo has llegado a ese momento, y posiblemente ni siquiera sabes si volverías a estar, de producirse las mismas condiciones. Simplemente pasa. El momento, la circunstancia, el entorno, el equipo, el trabajo, las ideas, la persona. Tienes esa sensación de que algo bueno y grande va a pasar. Que tiene que pasar. Que estás en el umbral de un cambio, de ese salto que hace avanzar a un colectivo, a una sociedad, a un país, hacia una cota más alta. Es como estar en plena escalada a una de las cumbres del Himalaya: en un momento determinado el cielo se despeja, los partes meteorológicos dan tregua durante unos días, el equipo se une y se conjura para salir del campo avanzado, el líder se pone delante, y decides atacar. En esos días, la cumbre está más cerca, y el camino más definido.
Ayer estuve en la proclamación de Carme Chacón como candidata del PSC al Congreso. Nuestra apuesta en la España de Zapatero, la que tiene que encabezar el equipo de diputados y diputadas en Madrid, la apuesta del PSC por la construcción de una España de progreso, y de más autogobierno para Catalunya. Carme es una mujer joven, que transmite buenas vibraciones. El socialismo, alguien lo definió como un sentimiento, una manera de ser, más allá de las políticas que buscan la mejora del estado del bienestar, la solidaridad, la igualdad, la libertad y la justicia social que lleva consigo. Si el socialismo no trasmite emociones no está completo. Y Carmen las transmite. Lo hizo ayer con su discurso, en el que aceptaba el reto, y asumía su voluntad inequívoca de trabajar para Catalunya y los catalanes, y lo ha transmitido siempre desde sus distintas responsabilidades. Sentimiento y emoción es lo que transmitió y lo que se percibía ayer. Con Carmen, el PSC ha puesto el mejor ejemplo de la Catalunya optimista.
La política necesita a veces de grandes momentos. La ciudadanía merece que desde la política se les transmita algo más que pesimismo, derrotismo, malas formas, incoherencias o descalificaciones. Y el PSC ha decidido en este momento histórico transmitir justo lo contrario: optimismo y esperanza ante un futuro mucho mejor. Con trabajo, con humildad, con dedicación, con ilusión y con proyecto. Y Carmen lo ha hecho suyo. Catalunya ha padecido ya suficiente los largos años de anestesia, y de desidia inversora. Catalunya y los catalanes ya son conscientes de cuáles son las consecuencias de llevar una política de aquiescencia con la derecha. Nos ha tocado, desde el Govern, y como partido, asumir las críticas y el estado de ánimo. Se ha hecho con reconocimiento de la situación, y con trabajo, mucho trabajo. La alegría, la satisfacción, la desafección, el malestar, son estados de ánimo. El optimismo es una actitud.
La Catalunya optimista es la que cree en sí misma, la que ve el futuro con esperanza y con ilusión, la que trabaja por algo mejor. Eso no obsta para que se sienta temporal o coyunturalmente cabreada, "emprenyada", que sienta las injusticias o que no esté satisfecha con la situación actual. El ciudadano de a pie tiene todo el derecho, faltaría más, para sentirse mal, cabreado; pero desde la política se ha de dar el mensaje de que es posible mejorar. Y optimismo es lo que se ha de transmitir.

Pero el optimismo por sí solo no vale. Hace falta proyecto. Y el PSC tiene proyecto. Hace unos días, en la presentación del libro "Catalanisme federalista" de Miquel Iceta, el propio viceprimer secretario del PSC lo decía y lo dejaba meridianamente claro, y pese a quién pese. El PSC tiene la voluntad de desarrollar plenamente el Estatut aprobado ampliamente por los catalanes y catalanas en el referéndum del 2006, y construir una España federal. No creo que sea poca cosa. Es un horizonte y un compromiso ambicioso y "engrescador".

Con la firme convicción de que la plena aplicación del Estatut llevará a Catalunya a las cotas más altas de autogobierno y de bienestar; y con el compromiso de trabajar por una España de fraternidad entre los pueblos y naciones que la componen: de solidaridad, de justicia social, de desarrollo y de progreso. Esa es la España que queremos y por la que trabajamos desde Catalunya. Y este futuro para Catalunya es el que Carme Chacón también tiene dibujado.

Una Catalunya con camino por recorrer y con retos por asumir. Vale la pena intentarlo, y vale la pena trabajar por ello.

Saludos.

12 de desembre, 2007

Al hilo de ayer

Como decía ayer, esto de escribir es un acto que ha de venir de gusto. Encontrar un poco de tiempo y algo que decir. Es más, cuando he tenido ocasión de impartir alguno de los cursos de Técnicas de Comunicación (Oratoria, en este caso nivel I), siempre explico que para empezar, aquél que pase de espectador a orador, ha de seguir las primeras reglas básicas; a saber: tener algo que decir, atreverse a decirlo, decirlo bien, y saber callarse. Sólo así podemos mínimamente garantizar que aquello que saldrá de nuestro interior (palabras o escritos) tenga algo que transmitir. Luego vendrá eso de tener dotes y cualidades (aptitudes; y actitudes) para comunicar, cosa imprescindible, y haber determinado previamente el objeto y objetivo de nuestra intervención: qué queremos decir? a quién se lo vamos a decir? qué reacción buscamos en nuestro interlocutor? Pretendemos informar? opinar? ordenar? transmitir alguna sensación? emocionar? En fin, todo aquello que se requiere para conseguir una buena comunicación. Estar atento al público, saber qué es lo que espera, qué es lo que desea, cuáles son sus sentimientos en ese momento. Descifrar las necesidades y ofrecer las respuestas adecuadas. Es importante el estado anímico del emisor: importante también su voluntad, su decisión, su actitud, y su contenido. Pero aún lo son más las circunstancias y connotaciones de quién recibe el input que se ofrece. Estar atento a lo que nos rodea.
El lunes, un buen amigo me dijo que aun mi inactividad, seguía periódicamente este blog. Me dijo que hacía tiempo que no escribía (cierto, 3 meses, como dije ayer), y que tenía que encontrar la manera de volver a sentarme delante del teclado. Hoy, otro buen amigo me ha enviado un sms en respuesta a otro que le he enviado yo anteriormente. Me responde y acaba con una mención al blog: que lo irá visitando. Por eso decía ayer que actualizar el blog es como un compromiso entre dos: el que lo escribe, y el que está al otro lado, parte integrante de un todo, de una "masa", y parte individualidad, tú que estás al otro lado de la pantalla, leyendo estas líneas. Mi compromiso es contigo, por volver a mirar lo que se me va ocurriendo; o contigo que has entrado por primera vez aquí. Es como pasar por una tienda cada cierto tiempo con la certeza de que han cambiado el escaparate: hay nuevos libros, o nuevos zapatos, o ropa de esta temporada, o el último cd del grupo que sigues. Si no renuevas el escaparate, es posible que el transeúnte no deje de pasar por esa calle, a lo mejor es parte de la ruta que hace para ir al trabajo, al gimnasio, a casa, o al supermercado; pero si no cambias el escaparate, lo que si que pasará es que, aunque pase por delante, al final, deja de girar la cabeza y curiosear qué hay expuesto. En la red, los transeúntes no dejan de pasar, de pasear, de navegar; en la red los visitantes siguen su camino, y si uno no se renueva, al final, dejan de girar la cabeza. Pero esto, como dije ayer, no es lo más importante. Al final, si no se renueva el escaparate, la tienda deja de tener sentido, se hace monótona, deja de transmitir. Y eso si que no.
Saludos.
Por cierto, gracias por estar (seguir) ahí.

11 de desembre, 2007

3 meses

Si es o no mucho tiempo es algo que dejo a la libre consideración de cada uno. Personalmente creo que sí. Al menos para tener continuidad o pretender llevar un hilo conductor. 3 meses es mucho tiempo. Mucho para esperar que te sigan, para pretender sorprender. Es mucho para justificar porqué este tipo de escrito y no otro, y porqué hoy y no ayer, o antesdeayer. 3 meses dan para mucho. Según se mire, incluso es demasiado tiempo. Al principio de escribir puse un contador. Los seguía a menudo y me gsutaba ver la evolución de las visitas. Como a todo el mundo a uno también le agrada que alguien se tome la molestia de leerte y que dedique parte de su tiempo en algo que uno ha plasmado. Decía que puse un contador, pero hace tiempo que no lo miro. La escritura es placer no control; la escritura es comunicación, sentimiento, transmitir, emociones. Por eso uno escribe también para uno mismo, y no se hace cautivo de estadísticas, índices o cuadros. Por eso es necesario sentir que quieres volver a escribir. Entiendo el escribir como un contacto, con un cierto componente de generosidad mútua y recíproca: uno escribe, se muestra, y otro lee y cede su tiempo. Hace falta ver el momento, y cuando llega no justificar, sólo escribir; y confiar en que la inspiración ha decidido quedarse contigo algún tiempo. Al fin y al cabo el compromiso lo pones tú. Luego no vale lamentarse por no ser seguido. De momento, algo más de 3 meses después vuelvo a reflexionar en voz alta. No me pararé en analizar las causas, ni el porqué de elegir este momento. Simplemente, dejarme llevar por este momento en que las palabras me salen y mis dedos las transcriben. Sin compromiso, sin pautas, sin presión, pero con la voluntad de no abandonar este espacio que tanto me aporta. Lo dicho, espero que cuando leas esto, al menos guardes en una parte de tu cerebro la voluntad de volver por aquí un día de estos. Yo, por mi parte, espero estar cuando vuelvas, y con nuevas historias. Este compromiso es entre ambas partes.
Un saludo.