17 de desembre, 2007

Ser optimista

Ciertamente, en ocasiones percibes que estás a las puertas de algo especial. No sabes cómo has llegado a ese momento, y posiblemente ni siquiera sabes si volverías a estar, de producirse las mismas condiciones. Simplemente pasa. El momento, la circunstancia, el entorno, el equipo, el trabajo, las ideas, la persona. Tienes esa sensación de que algo bueno y grande va a pasar. Que tiene que pasar. Que estás en el umbral de un cambio, de ese salto que hace avanzar a un colectivo, a una sociedad, a un país, hacia una cota más alta. Es como estar en plena escalada a una de las cumbres del Himalaya: en un momento determinado el cielo se despeja, los partes meteorológicos dan tregua durante unos días, el equipo se une y se conjura para salir del campo avanzado, el líder se pone delante, y decides atacar. En esos días, la cumbre está más cerca, y el camino más definido.
Ayer estuve en la proclamación de Carme Chacón como candidata del PSC al Congreso. Nuestra apuesta en la España de Zapatero, la que tiene que encabezar el equipo de diputados y diputadas en Madrid, la apuesta del PSC por la construcción de una España de progreso, y de más autogobierno para Catalunya. Carme es una mujer joven, que transmite buenas vibraciones. El socialismo, alguien lo definió como un sentimiento, una manera de ser, más allá de las políticas que buscan la mejora del estado del bienestar, la solidaridad, la igualdad, la libertad y la justicia social que lleva consigo. Si el socialismo no trasmite emociones no está completo. Y Carmen las transmite. Lo hizo ayer con su discurso, en el que aceptaba el reto, y asumía su voluntad inequívoca de trabajar para Catalunya y los catalanes, y lo ha transmitido siempre desde sus distintas responsabilidades. Sentimiento y emoción es lo que transmitió y lo que se percibía ayer. Con Carmen, el PSC ha puesto el mejor ejemplo de la Catalunya optimista.
La política necesita a veces de grandes momentos. La ciudadanía merece que desde la política se les transmita algo más que pesimismo, derrotismo, malas formas, incoherencias o descalificaciones. Y el PSC ha decidido en este momento histórico transmitir justo lo contrario: optimismo y esperanza ante un futuro mucho mejor. Con trabajo, con humildad, con dedicación, con ilusión y con proyecto. Y Carmen lo ha hecho suyo. Catalunya ha padecido ya suficiente los largos años de anestesia, y de desidia inversora. Catalunya y los catalanes ya son conscientes de cuáles son las consecuencias de llevar una política de aquiescencia con la derecha. Nos ha tocado, desde el Govern, y como partido, asumir las críticas y el estado de ánimo. Se ha hecho con reconocimiento de la situación, y con trabajo, mucho trabajo. La alegría, la satisfacción, la desafección, el malestar, son estados de ánimo. El optimismo es una actitud.
La Catalunya optimista es la que cree en sí misma, la que ve el futuro con esperanza y con ilusión, la que trabaja por algo mejor. Eso no obsta para que se sienta temporal o coyunturalmente cabreada, "emprenyada", que sienta las injusticias o que no esté satisfecha con la situación actual. El ciudadano de a pie tiene todo el derecho, faltaría más, para sentirse mal, cabreado; pero desde la política se ha de dar el mensaje de que es posible mejorar. Y optimismo es lo que se ha de transmitir.

Pero el optimismo por sí solo no vale. Hace falta proyecto. Y el PSC tiene proyecto. Hace unos días, en la presentación del libro "Catalanisme federalista" de Miquel Iceta, el propio viceprimer secretario del PSC lo decía y lo dejaba meridianamente claro, y pese a quién pese. El PSC tiene la voluntad de desarrollar plenamente el Estatut aprobado ampliamente por los catalanes y catalanas en el referéndum del 2006, y construir una España federal. No creo que sea poca cosa. Es un horizonte y un compromiso ambicioso y "engrescador".

Con la firme convicción de que la plena aplicación del Estatut llevará a Catalunya a las cotas más altas de autogobierno y de bienestar; y con el compromiso de trabajar por una España de fraternidad entre los pueblos y naciones que la componen: de solidaridad, de justicia social, de desarrollo y de progreso. Esa es la España que queremos y por la que trabajamos desde Catalunya. Y este futuro para Catalunya es el que Carme Chacón también tiene dibujado.

Una Catalunya con camino por recorrer y con retos por asumir. Vale la pena intentarlo, y vale la pena trabajar por ello.

Saludos.