18 de desembre, 2007

Deseos para el 2008

“A la llegada del 2008 pienso pedirle salud para todos, en primer lugar a mi familia, que es lo más importante que tengo. También le pido que a las personas no les falte la vivienda y los alimentos, ya que pienso que el mundo no está bien dispuesto: que uno tenga de todo y otros nada. Yo le pido al año que entra que haya paz para todos y que no haya guerra, y que seamos buenos unos con los otros, y que no haya muertes, ni terrorismo ni los locos que matan sin compasión a las mujeres, delante de los hijos, que son inocentes.”

Si seguís el blog y los posts que voy colgando, sabéis que no suelo hablar mucho de temas personales, que casi no cito a familiares míos. Es más bien un blog de contenido reflexivo, sobre las cosas y pensamientos que voy cavilando y teniendo, y que, hablo sobre mis gustos, aficiones, preocupaciones, y sobre aquello que tiene relación con la actividad política a la que me dedico. Es un espacio de reflexión.

Hoy hago una excepción. Merecida. Os he trascrito una versión aproximada de un papel que me han pasado esta tarde, escrito de puño y letra. Me ha emocionado su lectura, por lo que significa. Hoy he dedicado parte de la tarde a la familia: he comido con mi madre, en su casa, y luego hemos ido los dos a casa de mi abuela. Allí he coincidido con una tía mía y su hija: mi prima. Hemos comido unas galletas (las abuelas siempre tienen un bote con galletas en la despensa) y hemos charlado un poco. Reconozco que cuando voy a ver a mi abuela, a Cornellà, y le pregunto cómo le ha ido el día, que ha hecho, cómo está, siento una emoción especial. Tiene 77 años, y una vitalidad que ya quisieran para sí muchos jóvenes. Hace piscina, gimnasia, pasea, viaja, va al casal a hacer clases de memoria, y casi no para quieta. La quiero mucho. Desde que tengo memoria la recuerdo a ella y a mi abuelo cómo me tenían en su casa, cada martes después del colegio, a comer. De hecho, sus croquetas aun son motivo de disputa entre los nietos para ver quién se las come antes.

Mi abuelo nos dejó físicamente hace pocos años. Creo que él sabe que no nos dejará nunca en nuestro pensamiento y nuestros corazones. Era un hombre recto, trabajador, honrado, buena persona, y un gran aficionado a los crucigramas. Creo que nunca llegaré a rellenar el de El País tan rápido como lo hacía él. En esas tardes aprendí muchas cosas de la vida, y ayudaron a hacerme como persona. Sin mis abuelos no creo que fuese como soy. Cualquier homenaje es exiguo para lo que me han dado, sobretodo en cariño.

Os decía que hoy la he visitado, y estaba mi abuela tan lozana como siempre. Hemos llegado y estaba deshaciendo la bolsa de deporte: sacando el bañador y sonriendo. Me ha explicado que hoy se ha hecho 12 piscinas. Me ha ofrecido un café que hoy, casualmente, he rechazado, y me ha dado una hoja que le habían mandado hacer (“mis deberes” me ha dicho, contenta), en el casal, su profesora. Se trataba de una redacción sobre sus deseos para el año que entra. Es la que tenéis al principio. La he leído y creo que no hay mayor sinceridad en un texto para pedir deseos a un año que entra. Por eso le he pedido permiso para reproducirla. A lo que ella me ha respondido que cualquier día le dará por meterse también en esto de los blogs. Me ha dejado el borrador del texto, porque el que estaba a limpio se lo quedaba para la clase.

Y aquí estoy, explicando todo esto, orgulloso de tener como abuela a una persona como ella, y deseando que sus deseos no sólo se cumplan para el 2008, sino para muchos años más. Feliz año yaya.

Saludos.