24 d’abril, 2007

La oportunidad de Francia.

Nuestro país vecino ha votado masivamente. Eso de por sí ya es una gran notícia. La última vez que nuestros vecinos votaron, no lo hicieron en masa y además, fue para rechazar el proyecto de Constitución Europea. Queda demasiado reciente el recuerdo de esas jornadas infaustas para el proyecto de un espacio común amparado bajo una Carta Magna para todos. Francia y Holanda, de manera en principio sorpresiva, se retiraban de la carrera. No menos sorprendente si analizamos, y en este caso lo hacemos al otro lado de los Pirineos, y vemos qué se cuece en Francia. La Francia europeísta y de izquierdas de Miterrand dio paso a la Francia de Chirac y Sarkozy. Un país con un debate interno muy vivo, y con modelos de sociedad claramente enfrentados. Un país que vivió el ver al ultraderechista Le Pen pasar por encima de Jospin en las últimas presidenciales. No había alternativa: o derecha o derecha. Cinco años son muchos años de derecha. Sobretodo cuando allí llevaban 7 más acumulados. Lo sabemos por experiencia en nuestro país, donde los 8 años de Aznar nos llevó, entre otras cosas y alguna que otra guerra ilegal, a la desidia en materia de valores. La puesta en escena de Sarkozy, llamando chusma a los inmigrantes, y su política al más rancio estilo de la derecha, polarizó aun más la situación. El PS, necesitado de un revulsivo y de un mensaje para sus electores, eligió a Segolene Royal. La primera mujer que puede llegar a la Presidencia de la República. Y la mejor opción para desbancar a Sarkozy de aquello para lo que lleva años preparándose. La entrada de Royal a escena ha supuesto un soplo de aire fresco a la política y al debate en la calle. Tal y como supuso Zapatero. Los paralelismos ya han sido glosados muchas veces, pero no está de más recordar que muchas veces la ciudadanía, la opinión pública y el electorado, necesitan señales de que algo puede cambiar a mejor. Con Zapatero lo vivimos. En Catalunya también con los gobiernos de Maragall y Montilla. Algo puede ir a mejor después de muchos años de control despótico de la derecha. En Francia el 85 % de los ciudadanos con derecho a voto han ejercido el sufragio. Un dato histórico. Un dato que viene a dar una lección por parte de los ciudadanos. Cuando se les habla y se les respeta; cuando se les propone y se les escucha; cuando se está del lado de sus problemas, se moviliza. No pasó con la Constitución Europea por la desidia de Chirac y Sarkozy, que nunca creyeron ni creen en las virtudes de la Carta Magna. Hicieron dejación de sus funciones y liderazgo. Y Francia se resintió. Uno de los países fundadores de la CE, firmante del Tratado de Roma, y artífice sin duda del proceso de reconciliación europea tras la Segunda Guerra Mundial, daba un incomprensible paso atrás en la construcción de una Europa de valores, libertades y derechos comunes. Por eso la entrada de Segolene Royal ha supuesto un signo esperanzador. A ella se le ha de atribuir buena parte del mérito de ilusionar y conectar con la gente. Con un discurso y unas maneras cercanas a la gente y alejadas del hieratismo que tanto cultivan personajes políticos como Sarkozy en Francia y Artur Mas en Catalunya, ha conseguido hacer calar una idea; la idea de que otra Francia es posible. Incluso ha sucedido que un partido de centro como el que lidera Bayrou, escindido y alejado del derechista Sarkozy, también entre en escena. No nos engañemos. La verdadera cita empieza ahora. Los contadores vuelven a cero. No hay votos en la saca de nadie. Sabemos que Sarkozy ha llegado al 31 % y que lo ha hecho a costa de muchos votos de Le Pen (recordemos que éste ha bajado casi 7 puntos, y estos han debido ir a algún lado); y que de este caladero no va a coger más. El escenario ahora pertenece a la oportunidad de hacer ver la necesidad de un cambio a mejor, y no más de lo mismo. La oportunidad de votar por un modelo nuevo y de aire fresco, sin corsés. Royal es eso y mucho más. Royal representa la Francia y la Europa del futuro. En dos semanas tendremos la respuesta. Espero poder ver confirmadas mis ilusiones de ver a una socialista en el Elíseo. Y de ver un tándem europeísta juntamente a Zapatero, para enarbolar la bandera de los avances sociales, tanto en los respectivos países, como en la Europa común.

Saludos.