02 de març, 2007

Diario del Director de la Biblioteca de Bagdad en la red

Hoy en el diario El País, he leído un reportaje que, personalmente me ha sobrecogido. Es verdad que todo lo que se diga sobre Irak puede que ya esté dicho. O no. Y puede que cualquier día sea bueno para denunciar la situación en que el país está quedando tras el paso de las “tropas liberadoras”. Puede que sea injusto incluso con la de veces que se han producido hechos dignos de mención. A veces buscas algo con lo que resaltar valores. A veces entre decenas, centenares de noticias, hay de repente una que hace saltar la chispa. Una con la que deseas contar más cosas. La historia de presoans anónimas y las historias contadas desde el mismo fuego cruzado.

Con Saddam Hussein, Irak tenía un tirano, un genocida, y una dictadura. Todo reprobable. Ahora, sin Saddam y con el ejército imperial patrullando y “garantizando “ la seguridad, Irak se aboca a un abismo sin visos de solución ni arreglo, con una clara guerra civil encubierta, y se presenta como el ideal caldo de cultivo para alimentar las tensiones en la zona. Son decenas de miles ya los muertos inocentes, y no hay día en que una nueva masacre sacuda el país. Bagdad es una ratonera, y no hay familia que no tenga que soportar, no ya una, sino más de dos y tres muertes en su seno. Toda una generación crece viendo como un país se desangra.

En este desierto, algunos oasis crecen entre las brumas. Son ejemplos que se rescatan de las profundidades del coraje, de la valentía; son situaciones vividas al límite en un país donde cada segundo cuenta. Las conciencias de “nuestro próspero occidente” no están todavía suficientemente implicadas en la tragedia que día a día sufren miles de inocentes. Y no sólo son los que por desgracia mueren. También están aquellos que se desangran en un pasillo de un hospital sin material sanitario; aquellos que han de cambiar de acera y de ruta para evitar las bombas y los secuestros; las odiseas para comprar pan o el diario; los que se esfuerzan por mantener a la sociedad en pie: doctor@s sin recursos, enfermer@s angustiad@s, profesores sin alumnos, vendedores sin clientes. La soledad asola Irak. La soledad de la tragedia cotidiana. La vuelta a la Edad Media.
Mientras tanto la CNN lo transmite en directo y lo cuelga en su página web. Como un boomerang de ida y vuelta las imágenes vuelven a su origen. Internet se convierte en un bien preciado, y no sólo de consulta; también de seguridad. Y de comunicación. Y de denuncia.
Hoy me hago eco de un diario que el director de la Biblioteca de Bagdad publica cada día en Internet. Es auténticamente desgarrador. Pensar que alguien puede estar escribiendo sobre la vida y la muerte de manera tan cercana y explicar cómo faltan trabajadores a su puesto porque ese día los han asesinado. Y hacer una tarea de reconstrucción cultural. Es encomiable que existan todavía voluntades de este tipo. La verdad es que escribo estas líneas y me faltan las palabras. Solidaridad con aquellos que sufren y con aquellos que denuncian. Solidaridad con aquellos que se juegan la vida en el trabajo y que permanecen creyendo en un futuro de libertad y seguridad.
Y luego dirán que la guerra estaba justificada. Qué desfachatez. Qué ignominia. Esos que se enardecían con los pies sobre la mesa y un puro en la mano; aquellos que alardeaban de justificar una invasión, llevan en el pecado la penitencia.
Os paso el link. Saludos.
www.bl.uk/iraqdiary.html.