15 d’octubre, 2006

És hora de campanya

Molt bé, cartes damunt la taula. Ja no hi ha temps per amagar-se. CiU ha decidit que la seva estratègia per guanyar electorat ha estat nefasta. Han passat d’intentar justificar veritats a directament basar-se en les falsedats. És el temps que va des de la promesa del notari (qui se’n recorda ja), al tristament conegut com a vídeo de la infàmia.

Com que CiU ja no s’amaga, és d’esperar que poc a poc vagi fent perceptibles aproximacions cap a l’únic aliat que li queda: aquell que no surt al vídeo: el PP; i que, ara sí de debò assistim a un autèntic enllaç per la via civil entre les forces de la dreta.

Mai els catalans ho hem tingut tan fàcil, ni un partit català ens ho ha dit més a les clares. O a Catalunya governa l’esquerra, el PSC, o deixem en mans de la dreta - CiU la decisió de governar. El pacte nacionalista o el pacte de dretes, com a 2 versions de la mateixa pel·lícula dirigida per CiU s’alcen amenaçadores sobre els electors.

Artur Mas ha tornat a fer el que més sap fer; és a dir, de cap de l’oposició destructiva. Ens demostra dia a dia la seva incompetència com a governant, tant és així que fins i tot veus dins de la seva coalició dubten no només de l’estratègia, si no del liderat. Ja fa temps que dins de CiU es pregunten si Mas segueix els consells de Madí o si Madí (el de les enquestes quan Mas era Conseller en Cap) és el veritable líder a l’ombra. Mala cosa per un partit que volia tornar a asseure’s a la poltrona després de 23 anys seguits i 3 de retir ben merescut. Sembla que ara per ara, més que mai, els catalans només tenen una opció que els garanteixi la serietat, el treball, el rigor, la defensa dels seus interessos, la feina i l’aplicació de les polítiques públiques que calen per reprendre la tasca del President Maragall. Els catalans i catalanes començarem demà una campanya de 15 dies, on assistirem a la follia de CiU, en el seu del·liri per tornar a la cadira, a la vegada que Montilla continuarà donant gestos i fets com a futur President de la Generalitat.

Salutacions.

06 d’octubre, 2006

Por qué Montilla será el próximo President.

La precampaña de las elecciones del 1 de noviembre nos está dando la oportunidad de poder analizar a los candidatos a presidir la Generalitat. Por suerte, las diferencias entre ellos, se están haciendo cada vez más evidentes, cosa que facilita la tarea de apostar por aquél que tendrá la responsabilidad de continuar la tarea de gobierno del Govern saliente y de su President Pasqual Maragall.

Vuelvo a insistir en la idea conceptual. He hablado en los últimos posts sobre aquello a lo que estamos convocados, es decir: unas elecciones; cosa seria, máxime en la nueva catalunya post Estatut’06. Por eso hoy quiero enfatizar sobre la figura que ha de dirigir los designios de esta nave, sobre la persona que gobernará.

Hay candidatos que están basando su campaña en preparar su estancia más que segura, y más que larga, como oposición. No lo critico. Es una opción legítima, pero se ha de saber. Ni creen en sí mismos ni creen en sus propuestas, ni creen en su equipo. Por eso, están abonando el terreno para hacer de oposición a partir del 2 de noviembre.

Artur Mas es un candidato poco creíble. Poco creíble por su nula gestión de gobierno (no tiene nada que ofrecer), y poco creíble por su escasa capacidad de generar algo más que titulares vacíos. Si Artur Mas dice que no va a pactar con el PP, que explique por qué su programa electoral sólo puede ser aplicado junto a otro partido de la derecha que lo apoye. La otra cara de la moneda, es que Artur Mas, juega a dos únicas cartas: o gobierna con el PP o ejerce de jefe de oposición. Ése es el dilema en las filas de CiU. De hecho, en la historia reciente de CiU, y desde que Artur Mas es máximo dirigente, eso es lo único que han hecho: o gobernar con el acuerdo del Majestic o hacer de jefes de oposición. Qué ha de hacer pensar que ahora será diferente? Qué nueva razón nos da Artur Mas para creer lo contrario? Es más, no será que lo que en realidad prefiere es pactar con el PP, antes que seguir más años desde los escaños de la oposición? Desde luego a Catalunya le ha ido mucho mejor con ellos en la oposición que pactando con la derecha. Dar un mínimo crédito y confianza a CiU equivale a abrir un poco más la puerta a que el partido de Acebes y zaplana sea decisivo en Catalunya.

Ante esto, asistimos al surgimiento de la figura de José Montilla. El que ya fuera alcalde de Cornellà, presidente de la Diputación de Barcelona y Ministro de Industria con Zapatero, tiene el suficiente bagaje de trabajo, dedicación y servicio a Catalunya, como para confiar en que, una vez más será el exacto dirigente que las circunstancias necesitan. Si Artur Mas no ha ganado ninguna elección, Montilla acredita justo lo contrario. Lo cierto es que sólo hay una cosa en que Mas aventaje a Montilla, y es en su experiencia como perdedor y opositor: lo recordamos de su etapa en el Ayuntamiento de Barcelona y en la más reciente del Parlament.

Montilla nos recuerda aquello para lo que los políticos han de valer: la ciudadanía, entre otras cosas, pide 3 imprescindibles a un político: coherencia, credibilidad y confianza.

Coherencia para mantener los compromisos, para escuchar, para llevar a cabo los proyectos y para plasmar y hacer realidad la idea que uno tiene de las cosas;

credibilidad para saber que cuando te mira y te habla, no lo hace en vano; para tener la seguridad y la tranquilidad que aquél que tienes en frente no te va a fallar;

y confianza, porque en definitiva, la democracia, el ejercicio del voto, aquello que hace especial a las contiendas electorales, no es más que el acto supremo de confianza hacia una persona y hacia un equipo. Cada ciudadano, y cada ciudadana, en su ejercicio personal del propio derecho al voto hace una delegación voluntaria para ejercitar lo público; y lo hacemos en aquellas personas que han demostrado, con sus palabras, pero sobretodo con sus hechos, que son dignas de confiar en ellas.

Por eso Montilla será el próximo President de la Generalitat: porque tiene experiencia y se le conoce su palabra; porque es coherente y es creíble; porque no intenta engatusarnos con promesas de jefe de oposición, sino que nos da acciones de gobierno de futuro President.

Y porque se sabe ganar nuestra confianza. Porque su campaña, no es una campaña de promesas de salón, sino de declaraciones de voluntad y firmes compromisos de futuro.

Porque le oímos y ya imaginamos la Catalunya del futuro. Una Catalunya próspera, competitiva, vertebrada, solidaria, socialmente justa, con infraestructuras de calidad, y con servicios públicos para el bienestar de todas las personas.

Por eso Montilla será el próximo President.

Saludos.

04 d’octubre, 2006

De rebajas, concursos y otros menesteres

Ya comenté en el último post, que los estrategas de la campaña de Artur Mas habían hecho una apuesta clarísima por poner sus miras en nuestros bolsillos. Y es que, de Artur Mas, todavía no hemos oído una propuesta que no sea algún tipo de rebaja fiscal, “ayuda” económica u otros menesteres financieros. Todo, lo que sea, menos propuestas y acciones de gobierno. Lo normal cuando no se ha sido nunca gestor de nada. El típico recurso de aquellos que, sin haber tenido nunca gestión (más que la heredada a dedo, en su etapa de Conseller Primer), creen que con apelar a “la pela”, los votantes van a caer en sus brazos. Digno de un político con muy poquitos recursos. Lo preocupante, si no es bastante preocupante ya que el primer partido de la oposición se pasee como alma en pena por las rebajas del bazar, es que otros partidos entren en esta subasta. Por eso, toma mayor altura la apuesta decida del PSC y Montilla por hacer una precampaña seria, alejada de las propuestas baratas, recorriendo Catalunya para escuchar a los territorios y a los diferentes sectores sociales, y haciendo las únicas propuestas dignas de poder ser tomadas como parte de un futuro programa de gobierno. Está claro que hay quien se prepara para ser el próximo Presidente de la Generalitat y quienes hacen de concursantes de El Precio Justo. Y ahora que cito un concurso, el tema es que, las actuaciones de los líderes políticos en esta precampaña, son dignas de ser tenidas en cuenta por aquellos que desde las productoras televisivas se dedican a los castings televisivos. Y es que si Artur Mas sería un digno finalista del concurso anual Pelo Pantene, Piqué no lo haría nada mal en Supervivientes (hay que serlo para sobrevivir en el partido de Acebes y Zaplana), y Carod no lo haría nada mal en Mira quien baila (después de su reunión con Mas y sus flirteos con la derecha catalana), o incluso, en Desafío bajo cero (patinar, lo que es patinar...sin comentarios).
Pero, ay! amigos y amigas; lo que pasa es que el día 1 de noviembre no hay un casting, ni ningún concurso. Lo que hay el día 1 de noviembre es algo mucho más serio. Muy serio. El día 1 de noviembre elegiremos al próximo President de la Generalitat. Y para ello no hay castings ni titubeos. Para eso, la única opción real y posible, se llama José, es del PSC, y se apellida Montilla.
Saludos.

02 d’octubre, 2006

Reflexions pre electorals

És necessari que ho primer que faci sigui demanar disculpes per la meva absència a la blogosfera. En aquests moments i en aquests temps no és bo que obviem les eines al nostre abast per transmetre les nostres idees i els nostres ideals. I durant les últimes setmanes he fet un abandó de la meva tasca al blog.
No ha estat un temps, però, que no hagi estat productiu. Al contrari. Han estat unes setmanes on, al marge d’altres coses, he pogut fer una tasca de reflexió que ajudés a posar ordre a algunes idees que feia temps tenia pel cap. Idees i reflexions al voltant del que ha de ser la disputa electoral més important pel nostre país dels últims anys, i sobre la situació política a Catalunya i Espanya. També cal dir que he aprofundit en algunes reflexions personals de caire no tant de primer ordre polític. Però anem pams.
Cal que Montilla sigui el proper President de la Generalitat. No és una frase partidista, encara que la meva militància és inseparable de la meva persona. És més aviat una reflexió que constata una necessitat i una vindicació històrica del nostre país.
Catalunya avança cada cop més, vers convertir-se en una societat més avançada, socialment justa, emprenedora, europeista, integradora, plural, i amb unes arrels identitaries tan sòlides que fa de l’empatia amb la resta de pobles d’Espanya també una de les seves senyes d’identitat.
Catalunya és avui dia, un altre cop, capdavantera, no només en les reformes i avenços tecnològics, o industrials, com ho ha estat als darrers segles. Catalunya, una vegada més és la pionera en la redefinició de les identitats nacionals en el marc de l’Espanya plural, de la nació de nacions.
Per això podem dir que ens sentim i ens definim com a nació, com la plasmació de l’herència històrica dels catalans i catalanes que han defensat els nostres trets identitaris: la llengua, la cultura, les nostres institucions, l’autogovern, etc.
I per això hem treballat de valent per l’aprovació del nou Estatut. El President Maragall ens ha guiat a tots i totes, dintre del PSC i a la societat catalana.
Ara, per això és l’hora dels catalans. És hora de treballar per fer una societat més avançada, més justa, més emprenedora, amb més infraestructures, que miri a Europa i que també estimi i es faci estimar a Espanya. Una Catalunya sense complexos heretats del nacionalisme més encarcarat i que treballi en aquesta nova societat multicultural per una igualtat real de tots els ciutadans i ciutadanes.
Ara, per això, és el moment dels fets, no de les paraules. Catalunya ha de decidir si vol un President que busqui la foto o un President que treballi per Catalunya. Si vol un partit que no ha dubtat a vendre la pàtria a la dreta espanyola quan no ha pogut governar en solitari, o un partit que ha buscat la referència d’un govern d’esquerres i de progrés. Necessitem saber si el proper President tindrà alguna idea per Catalunya, alguna proposta pels catalans, que no sigui anar al notari per poder-la fer creïble, o un President que ha demostrat, en tota la seva trajectòria política, la seva estima pels catalans, treballant i millorant la qualitat de vida dels seus conciutadans.
Catalunya necessita, més enllà de l’aplicació efectiva de l’Estatut, un President que s’estimi a Catalunya i a tots els catalans i catalanes.
Un President en contacte directe amb els ciutadans. Del qual puguem recordar una política real més que un somriure fals. Perquè darrera de les polítiques hi ha persones reals, i darrera d’alguns somriures només hi ha promeses.
Un President que parli amb el cap i ho faci arribar al nostres cors. No un President que parli amb la càmera i ho faci arribar a les nostres butxaques: El senyor Mas deu ignorar que a la cara hi tenim les oïdes i els ulls. Però sap molt bé que els diners hi son a la butxaca. Per això quan parla de tenir una societat trilingüe i uns joves més formats només parla de rebaixes fiscals. Per contra, Montilla sap molt bé que a la cara hi tenim oïdes, boca i ulls. Per això, escolta el que la societat li vol dir; per això ens mira als ulls sense pretendre fer un somriure fals i per això quan parla d ‘un futur amb una societat trilingüe i uns joves més ben formats parla de més i millors escoles, de més professors i professores, de l’aplicació de la sexta hora lectiva a les escoles públiques, de l’accés per a tothom dels llibres de text i de l’esforç inversor en matèria educativa, i en investigació, recerca i desenvolupament. Per què sap que l’escoltem i el que diu és la resposta real a la necessitat i la demanda. Per això ens agrada quan Montilla ens mira als ulls als catalans i catalanes. Per què sabem que hi té quelcom a dir, a proposar, i el més important, a fer.

Per això i per molt més Montilla ha de ser el proper President. I per això, Artur Mas, el candidat del nacionalisme català no ho pot ser. Per què en l’etapa que engeguem ens hi juguem molt. No és cap broma. Per això i molt més, Jo recolzo a Montilla.