12 de juny, 2006

Comparación inadmisible.

No contentos con llenar nuestras vidas de mentiras, manipulaciones, ataques, inquina y odio, el PP estaba empeñado en lanzar los peores insultos y descalificaciones contra los socialistas. Eso era lo que ocurría hasta ahora.

A partir de ayer, el descaro ha dado paso a una nueva forma de paranoia política: insultar gravemente a todo aquel que no opina como ellos. Ya sean estos, incluso, ciudadanos libres que ejercen su libertad de expresión. Cómo la ejercen ellos, no lo olvidemos: o es que el PP puede hacer servir a la COPE como vocera propagandística del odio, y aquí no pasa nada???

La libertad de expresión es un derecho de todos, y como tal se ha de respetar. Evidentemente no se pueden justificar insultos ni vejaciones, ni injurias, pero, PERO, lo que el PP ha venido haciendo los últimos meses, desde que no reconoció la victoria del PSOE el 14 de marzo, es un ejercicio de crispación política, mediática y social insostenible.

Y eso, señores del PP, al final tiene una respuesta: y esa respuesta, ya la saben. Es una respuesta de hartazgo de los insultos y del rechazo a Catalunya. Una respuesta que, esperemos, vean claramente en las urnas. La ciudadanía no está dispuesta a más insultos gratuitos. Y en Catalunya, menos que en ningún sitio.

No estamos dispuestos, por ejemplo, a que utilicen el nombre de Catalunya, de todos los catalanes, en sus repugnantes cuñas de radio que han pasado en Andalucía. Qué están buscando con eso?? Que cuando muchos de los catalanes venidos de otras tierras de España, que trabajan, viven y hacen Catalunya, cuando vayan a descansar y a ver a sus familiares en las vacaciones en sus pueblos de origen, puedan ser mal vistos? O qué se nos acuse de insolidarios? Están buscando un enfrentamiento que no existe? Luego no vengan a quejarse y a reclamar lo que ustedes no practican.

Y para colmo, escuchar la palabra “NAZI” en boca de Ignacio Astarloa, el responsable de la seguridad en España el trágico día del 11 M; y escuchar la palabra para referirse a ciudadanos y ciudadanas de L’Hospitalet. Hasta aquí podíamos llegar.

Mire usted, Sr. Astarloa. Primero haría usted bien en pedir perdón. Usted, y su jefe jerárquico de entonces (e intelectual aún hoy, por lo que podemos deducir), el Sr. Acebes; pedir perdón por mentir a los españoles; y haría bien en rectificar. Rectificar sus palabras, sus mentiras y sus insidias, que se alargan ya por muchos meses; en rectificar y pedir perdón, no sólo al PSC, sino a toda la ciudadanía de L’Hospitalet que, por si usted lo ignora, ha luchado y ha reivindicado durante años, ha sido objeto de la especulación franquista y ha recuperado para la ciudad la dignidad de ser Hospitalenses.

Un poco de respeto a la hora de lanzar dardos envenenados de odio. Haga usted batalla política, defienda sus ideas dentro de la normalidad democrática, denuncie los excesos verbales de la derecha mediática, haga como Gallardón y pida a su partido que olvide el pasado, y no ofenda con sus palabras a más ciudadanos. Al final, si no, va a ser que el fascista es otro.

Me da pena Sr. Astarloa. Pena de ver como en su boca, la palabra, la Historia, cobra un sentido ajeno y perverso. De cómo en aras a su rédito político no tiene vergüenza ni tapujos en homologar el movimiento nazi de la Alemania de Hitler, con situaciones en nuestro Estado de derecho. Pena y vergüenza. Vergüenza y tristeza de ver cómo en su partido no hay límite para la desfachatez. Hasta cuándo??

Saludos desde L’Hospitalet.