24 de maig, 2006

Supuesto Ostracismo


Estos últimos días ha saltado a la palestra una palabra con un significado histórico que se remonta a la Atenas del siglo V a.C. Ha sido a raíz de la declaración hecha por el Papa Benedicto XVI, imponiendo la pena de ostracismo al fundador de la Ultraconservadora congregación religiosa, Legionarios de Cristo, Marcial Macien.

Este sacerdote mexicano, tiene entre sus supuestos méritos el haber supuestamente acosado sexualmente a seminaristas de su orden hace ya unos años. Aunque hace tiempo que las supuestas agresiones se produjeron, la supuesta condena del Vaticano, a este supuesto seguidor de Cristo y de sus enseñanzas de amor al prójimo, han derivado en una supuesta sanción, y una supuesta reprimenda, todo ello muy supuesto, puesto que el tal supuesto personaje tiene ya 86 años.


Por lo que parece, las altas instancias vaticanas tienen una especial cadencia temporal a la hora de solventar supuestos escándalos en su seno. Recordemos que los supuestos agredidos sexualmente ya denunciaron al anterior Papa, Juan Pablo II, la situación y sólo ha sido ahora que han visto resarcida su dignidad, aunque de manera más bien ínfima.

Vemos que se repite lo que ya pasó con los supuestos casos de agresiones sexuales en otros parajes, como Boston. La prisa y las prioridades morales de la jerarquía católica no son del todo entendibles por el resto: tanto católicos como no creyentes. A la memoria, si no, vienen las imágenes de Rouco Varela en las manifestaciones contra derechos y otras manifestaciones verbales conservadoras. El rasero es diferente por lo que vemos.


El ostracismo, que aquí Benedicto XVI limita a llevar una “vida retirada de oración y penitencia” abandonando todo ministerio público, fue una institución surgida en Atenas, en el año 510 aC obra de Clístenes, poniéndose en práctica, como lucha contra la tiranía, en el año 487 aC. Fueron condenados personajes como Arístides o al gran héroe ateniense, héroe de la batalla de Salamina, el hiparco Temístocles, y el método era bien sencillo y “democrático”: cada año se reunía en Atenas la asamblea; votaban a mano alzada y si el resultado era positivo volvían a tener una votación pública dos meses más tarde.

En esta votación cada votante escribía el nombre de la persona a quien quería desterrar en el ostrakon (la concha de barro, que es la que daba nombre al proceso). Si el nombre de dicha persona alcanzaba una determinada cifra de votantes, tenía que marcharse de Atenas antes de 10 días y permanecer en el destierro durante 10 años. El exilio no era nunca permanente y además la persona exiliada no perdía jamás sus derechos como ciudadano e incluso podía ser perdonado por una nueva votación de la asamblea.


Como vemos, el origen del ostracismo implicaba una condena social, si bien no implicaba la pérdida de derechos. Y alguna vez traspasó su origen inicial de lucha contra la tiranía, desde la democracia ateniense, para pervertirse y enviar al ostracismo simplemente por rivalidades políticas. En nuestra era, el actual Papa, ha hecho una interpretación “sui generis” de la vigencia de este término. No ha sancionado la conducta de Marcial Macien, no lo ha condenado públicamente, ni le ha quitado sus derechos ni su influencia.

El que fuera uno de los pilares y favoritos del anterior Papa, y que hizo de Legionarios de Cristo, junto al Opus Dei, una de las prelaturas y congregaciones más poderosas de la Iglesia, ahora tiene 86 años, hace años que dejó de dirigir la organización, y ha saldado con una suave reprimenda sus supuestas actividades delictivas.


Simplemente refuerza cuan lejos está a veces la jerarquía católica de la realidad.


Por cierto, supuestamente Legionarios de Cristo es la organización a la que pertenecen altos dirigentes del PP, y cuyos mandatos siguen. Sin palabras verdad?? Podríamos dejar volar la imaginación, ser malvados y mal pensados, pero lo dejaremos diciendo que aquellos/as en los que pensáis, seguramente merecerían algo más que el ostracismo de la vida política española.


Saludos.