21 de març, 2006

Escribir de lo que apetece

En estos días precongresuales en que estoy metido, ganas, lo que se dice ganas, y tiempo, no tengo muchas, de escribir. La verdad es que no encuentro la ocasión adecuada. Además, si lo pienso, de lo poco de lo que estoy seguro, enr eferencia a este blog, es que en breve, lo más tardar el día 3 de abril, he de cambiar la columna de la derecha. Estos días estoy bastante liado. Para los que no hayáis tenido la oportunidad de preparar un evento de estas magnitudes, he de reconoceros que el trabajo es ingente y los detalles que no pueden escaparse también lo son. Un Congreso genera mucho trabajo y son muchas las cosas que se han de preparar. Si no fuera por el tiempo que otra gente le dedica sería imposible tener todo a punto para abrir el telón el día 1. Agradezco la tarea de Ferran y las dos administrativas de la sede, que están haciendo horas como locos para que todo esté a punto. Ayer, sin ir más lejos, estuvimos en el lugar de celebración del congreso, haciendo una especie de “simulacro” de aforo. En realidad, me lo paso bien. Es el segundo que monto y en este, al menos, ya tengo la experiencia del anterior. Pero bueno, al grano, con esto os quería hace una introducción sobre mi estado actual, pero no es de lo que quería hablaros. Ya habrá tiempo, sobretodo después del 3 de abril, para transmitiros mis opiniones, vivencias y sensaciones sobre eso. Hoy, entre tanta noticia, entre más comportamientos desleales del PP, entre más inquina, odio, manipulación; entre más de lo mismo con ERC, que se empeña en aparecer en la foto de la mano del PP votando que no al mejor Estatut que ha tenido Catalunya en su historia; entre todo esto y mucho más: la actualidad internacional da para hablar muchas líneas: las movilizaciones en Francia (por qué siempre tiene uno la impresión que van un paso por delante en ese país?), la etapa nueva en Europa tras la muerte de Milosevic, el genocida; el caso Irán (espero que la comunidad internacional sepa ver las diferencias sustanciales con Irak), y otros temas, yo, de lo que quería hablaros es de un juicio que, después de 5 años, parece que se va a celebrar, y va a empezar a cerrar una historia llena de calamidades, inseguridad, imprudencias, lentitud judicial, muerte y olvido, mucho olvido. Era julio de 2000 cuando muchos aficionados al ciclismo veíamos a Javier Otxoa ganar en Hautacam; los más aficionados recordábamos que era allí donde hacía unos años, Miguel Induráin comenzaba a hacerse una leyenda; en los inicios del reinado Amstrong, un gran ciclista ganaba la etapa reina ante la mirada del que luego sería el hombre tour por excelencia. En aquel entonces el corredor del Kelme estaba en lo más alto de su carrera y era firme candidato a entrar en nuestro particular Olimpo ciclista español. En febrero de 2001, él y su hermano gemelo Ricardo Otxoa, eran atropellados mientras entrenaba en una carretera de Málaga. El conductor del coche era un conocido del lugar, y de las instancias altas, ex coordinador de Deportes de la Universidad de Málaga. Ricardo falleció a consecuencia de las heridas y Javier sobrevivió: sin memoria, con parálisis, con heridas irreversibles, sin un hermano. Ahora Javier es deportista paralímpico, no recuerda nada de aquel día, su vida ha dado un giro total y no recuerda nada de aquel día. Javier ha visto además, como la justicia ha tardado más de 5 años en empezar un juicio que repare algo los daños. Nada puede remediar la pérdida de un hermano, ni siquiera recuperar la vida anterior, pero sí que es necesaria para poner a cada uno en su sitio y recuperar la dignidad perdida en la cuneta y en el tiempo transcurrido. Vaya desde aquí mi solidaridad con Javier Otxoa, mi recuerdo y mi recocimiento, a su vida de ciclista y de éxito y a su nueva vida de superación y sacrificio.Y que se haga justicia.
Saludos.