03 de febrer, 2006

Nos vamos de TAPAS.



Este pasado domingo, en la entrega anual de los premiso de la Academia de Cine (los GOYA), una película volvió a triunfar, como lo ha venido haciendo desde su estreno. El debut de José Corbacho en la dirección, con la película TAPAS se ha convertido en el acontecimiento cinematográfico del año en España, descubriendo a un gran director y la posibilidad de realizar películas de esas que se decía “que cuentan historias”.
TAPAS es una película hecha por hospitalenses y que pasa en L’Hospitalet. TAPAS es una película de barrio, de trabajadores, de historias, de personas y de personajes: una película de la vida. en su discurso de agradecimiento por el GOYA a la mejor dirección novel, Corbacho tuvo palabras de recuerdo para su ciudad natal, de la que nunca ha renunciado y a la que siempre ha estado y está vinculado. Corbacho ha sabido reflejar los latidos de una ciudad, desde que se sube la persiana del bar para atender a los primeros y madrugadores clientes, hasta que la ciudad se duerme y deja paso a las historias personales.
TAPAS es una gran película, recomendable como la que más, y que no hay que dejar de verla sin ese punto de complicidad con sus personajes, y de sintonía con la ciudad en la que transcurre todo.
Yo, que también he nacido, me he criado, he crecido en L’Hospitalet, me siento cada día más orgulloso, tanto de mis orígenes como de los conciudadanos que, como Corbacho, saben con su arte, expresar nuestros sentimientos. L’Hospitalet ha sido siempre una ciudad tratada injustamente, con demasiados prejuicios contra ella. Ha sido una ciudad que se construyó con el auge desarrollista y especulador del franquismo, con edificios de 15 plantas antes que con servicios; una ciudad hecha a sí misma y con el esfuerzo de tantos y tantos (y tantas) ciudadanos anónimos que, con sus reivindicaciones, su trabajo y su dedicación han acompañado la acción pública en la democracia para hacer crecer L’Hospitalet.
L’Hospitalet es también el fiel reflejo de la convivencia de gente llegada de muchos lugares, de personas que han anclado su futuro a la ciudad y que la sienten como su segundo lugar de origen.


L'Acollidora és el símbol de la nostra ciutat.







L’Hospitalet lucha con fuerza por salir del catálogo gris y alumbrar con colorido el nuevo siglo, con nuevas ideas, nuevos proyectos, con mejoras para sus ciudadanas y ciudadanos, con más oportunidades. Pero, lo más importante, es que en L’Hospitalet, cada día crece el orgullo de pertenecer a ella. Ahora el LH es más una realidad que nunca. Tapeamos?
Saludos.