09 de febrer, 2006

Descubriendo Nunca Jamás


En descubriendo nunca jamás, Johnny Deep interpreta el papel del escritor James Matthew Barrie. El inventor de un mundo sólo posible en las mentes de los niños. Un personaje que plasmó sus propios miedos e indecisiones a través de los ojos de un infante. Peter Pan se convirtió en su novela de referencia y en un mundo literario de sueños e ilusiones. Un mundo mágico de fantasía. En Descubriendo Nunca Jamás somos espectadores de aquello que deconocíamos, de lo que había detrás de la novela: cómo se conforma en su mente, cómo toma ideas de los niños, y cómo consigue convencer de su mundo. Un mundo no necesariamente ajeno al real, donde las expectativas y las esperas se convierten en ratos llenos de vida y actividad.
Un mundo donde se cruzan niños y mayores, luchando por imponer su versión de la vida, el crecimiento y la evolución. Una lucha, inevitablemente condenada al "fracaso" para los niños, pero no por eso menos atractiva para luchar: una utopía consciente de su final. Me parece una gran utopía. No querer crecer mientras se crece. Cierto es que todo llega y el futuro siempre está esperándonos detrás de cada puesta de sol. Pero no por eso dejaremos de vivir el presente. Un presente que dura exactamente lo que deseamos que dure. Me parece una metáfora absolutamente maravillosa. Quizás estéis leyendo esto y no me esté explicando bien, no sé, es posible. A qué viene todo esto, verdad? Sinceramente, la verdad es que hoy me ha respondido un correo electrónico, una buena amiga, y en su escrito, en un momento dado, salía el nombre de Peter Pan. Y le he dado vueltas. Nos plantea una metáfora totalmente de actualidad, una opción y una actitud; una acción y una determinación; un planteamiento que merece la pena recordar: aquél que nos dice que en la vida no estamos de paso, que cada momento tiene su lugar en nosotros, y que nosotros somos los verdaderos dueños de nuestras expectativas, de las ilusiones; que vale la pena intentarlo. Que vale la pena estar. Todos crecemos, todos nos hacemos mayores, todos dejamos cosas: es la actitud que tomamos lo que nos define la personalidad. Somos lo que hacemos: de niños o de mayores, de espíritu y de corazón; Cambiamos, evolucionamos, disfrutamos, asumimos. Creo, para acabar, que es un personaje a tener en cuenta, para admirar; no sólo Peter Pan que se niega a crecer, sino, y más aún, Barrie, que consciente del inevitable crecimiento, lo viste de colores y plantea un mundo de ilusión, y que, aunque es consciente de dónde está la realidad, no renuncia a ese espíritu de niño que todos llevamos dentro. Y es que aunque, al final, todos nos hacemos mayores, vale la pena el paso por cada momento.