22 de novembre, 2005

El Presidente del diálogo


Definitivamente queda enterrada la etapa de la política del odio, de la política del desprecio, de la política de oídos sordos. Definitivamente, el Presidente Zapatero, ya ha arrinconado al expresidente de las Azores.
La política, al menos desde las labores de gobierno, se está dignificando gracias a la acción decidida del gobierno Zapatero y las medidas que toma. Ya hemos comentado alguna vez la batería de leyes e iniciativas históricas que se han tomado, comenzando por la recuperación de la dignidad internacional al retirar las tropas de la guerra ilegal, siguiendo por la histórica ley contra la violencia de género, la ley de matrimonios homosexuales, etc. No sólo desde la acción de gobierno se dignifica la política. También desde el escuchar a todos los ciudadanos, incluso a los que no opinan como tú. Ésta es la diferencia con la derecha. Mientras Aznar se hacía la foto, millones de españoles protestábamos por la invasión de Irak, mientras Cascos cazaba y Rajoy balbuceaba indignidades del estilo "son hilillos como de plastelina" millones de ciudadanos protestábamos por el Prestige. Y no escucharon. Nunca escucharon. Por eso el clamor se los llevó.
Ahora el gobierno socialista escucha a todos y todas y recibe incluso a los manifestantes contrarios a la LOE. Lo hace desde el respeto a sus planteamientos pero desde la firmeza de las convicciones. Religión sí, pero para quien la elija y sin computar en el expediente académico. Elección de colegio sí pero discriminación a la pública, y privilegios de admisión para la privada no.
El Presidente del diálogo, del talante, de la gestión, además es el Presidente que dignifica la labor política, aunque se recrudezcan los ataques de la derecha cavernícola. Aunque arrecien los insultos, las mentiras, las insidias, las incitaciones al odio, las discriminaciones, el socialismo seguirá su camino. Un camino de diálogo, de respeto, de confrontación de ideas dentro de las normas básicas de convivencia, de igualdad de derechos, de justicia social y de progreso.
Mientras tanto, Rajoy, ausente, despistado, torpedeado por su propio partido, donde le quitan el liderazgo los lunes Acebes, los martes Zaplana, los miércoles Esperanza Aguirre, los jueves Fraga, los viernes Aznar, y los fines de semana Gallardón, sigue bajando en las encuestas, hasta situarse como el jefe de la oposición menos valorado de la historia. Parece que la campaña de odio no está dando resultado,